No son otra cosa que aceitunas sevillanas deshuesadas a máquina, o con cuchillo, cortando la carne como si se pelara un melocotón, esto es, en redondo.
Después de deshuesadas se rellenan con unos pedacitos de anchoas y alcaparras, poniéndolas en aceite, dentro de frascos bien tapados, donde se conservan algún tiempo.